Picudo Negro
Sigue alertando a los productores del NOA y el NEA
enero 10, 2012
Se llevan a cabo continuos monitores y evaluaciones para definir su biologÃa y determinar las estrategias de manejo eficiente para contrarrestar su incidencia, en Chaco, Syngenta organizó un taller de capacitación para optimizar los tratamientos contra las especies. Donde participaron productores de Santiago del Estero.
Tres especies de picudos atacan los cultivos de soja en el NOA y el NEA. Dos de esas plagas son el Promecops carinicollis (picudo chico) y Sternechus (picudo grande) y están siendo controladas con un buen manejo. Sin embargo, la tercera, el Rhyssomatus, mostró mayor resistencia a los tratamientos, lo que obligó a los técnicos analizar a fondo su biologÃa para lograr reducir su incidencia.
Ante ese escenario, se organizó un taller de capacitación y actualización para encarar los problemas de plagas en la región. La firma Syngenta fue la organizadora del encuentro, que contó con la presencia de entomólogos invitados.
Si bien la siembra directa ha generado avances significativos para la agricultura argentina, lo cierto es que los rastrojos y la no remoción del suelo generan también un ambiente propicio para el desarrollo de “un complejo de picudos”.
El perjuicio que vienen ocasionando los picudos en la soja de Salta, Tucumán, Jujuy, parte de Santiago del Estero y detectado ahora también en el Chaco, obligó a los productores a tomar decisiones en cuanto al manejo efectivo, lo que desembocó en un incremento significativo de la superficie sembrada de maÃz en la región. Es que la rotación es una de las prácticas aconsejadas para reducir las poblaciones de este tipo de plagas.
Según explicó Marcelo de la Vega, profesor de la Facultad de AgronomÃa la Universidad Nacional de Tucumán, a finales de la década del 90 apareció la variedad Sternechus subsignatus, insectos que cumplen un ciclo de vida asociado al cultivo de soja. Esta especie tiene fase activa y fase latente y están debajo del suelo durante todo el perÃodo invernal.
Su dinámica representa una seria complicación para el control efectivo. En su fase adulta viven y se alimentan sobre las plantas leguminosas. La hembra pone sus huevos sobre el tallo y después de un corto perÃodo, la larva eclosiona y pasa a alimentarse del tallo de las hojas, penetrando en él; allà permanece entre 20 y 40 dÃas. Luego de ese perÃodo cae en el suelo, en lÃnea de la planta, se entierra entre 5 y 15 centÃmetros y permanece hibernando hasta el año siguiente, cuando emerge y recomienza su ciclo anual. Tanto el Subsignatus y el Promecops carinicollis aparecieron en las primeras etapas del cultivo de la soja.
El picudo grande genera mucho daño, ya que está presente durante 90 dÃas en forma continua, lo que obliga a tratar la semilla con insecticidas para tratamiento y hacer una gran cantidad de aplicaciones foliares de insecticidas para controlarla.
En el año 2006, apareció el Rhyssomatus subtilis (picudo negro), cuyo ataque es mucho más grave ya que está presente todo el ciclo y genera daños en la etapa reproductiva. Pone huevos en la vaina y las larvas se alimentan de los granos. “En la actualidad esta plaga ha generado que se cambie el manejo del cultivo. Antes en el NOA no se usaba curasemillas; sembrar ahora sin esa protección serÃa una mala decisión”, finalizó de la Vega.

