7 de marzo: Nacimiento del Dr. Ramón Carrillo
El hombre que revolucionó la polÃtica sanitaria
marzo 7, 2011
Ramón Carrillo nació el 7 de marzo de 1906 en Santiago del Estero. Siendo un reconocido y valorado neurocirujano a nivel mundial, trabajó toda su vida en pos de garantizar el acceso a la salud de toda la población argentina.
Carrillo nació en la provincia de Santiago del Estero un 7 de marzo de 1907 y durante su trabajo en el ministerio, en el primer gobierno de Juan Domingo Perón, desarrolló una polÃtica de salud dedicada al mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, las obras y la infraestructura hospitalaria y sanitaria.
Luego de dirigir el Instituto Nacional de NeurocirugÃa, fundar y presidir la Escuela de Postgrado de la Facultad de Medicina de la UBA y crear la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina; en 1946, durante el primer gobierno de Perón, Carrillo asume la SecretarÃa de Salud Pública, transformada más adelante en ministerio y convirtiéndolo en el primer responsable de esa cartera.
Bajo su ejercicio en el cargo se produjeron transformaciones que perduran actualmente, gran parte de la infraestructura de salud del paÃs fue llevada adelante durante su gestión: 4.229 establecimientos sanitarios fueron construidos en ocho años. Carrillo, además de llevar a cabo la inauguración de numerosos hospitales, innovó el sistema público con la creación de centros de salud, los centros sanitarios y los puestos de frontera.
Gracias a la implementación de una fuerte polÃtica sanitarista, se alcanzaron importantes logros, entre ellos se cuentan la baja en la tasa de mortalidad infantil, la erradicación del paludismo y la disminución de enfermedades como sÃfilis y tuberculosis.
Hoy en la Argentina miles de centros de salud y varios hospitales, muchos de ellos construidos bajo su gestión, llevan su nombre y los profesionales de la salud siguen su legado de una doctrina sanitaria profundamente humanista.
A pesar de su impresionante obra, Carrillo fue enjuiciado, difamado y olvidado durante años. Tanto fue el odio, que la dictadura de Aramburu hasta prohibió que sus restos fueran repatriados del exilio forzado al que tuvo que partir en Belén do Pará en Brasil. AllÃ, en plena selva amazónica, se dedicó a ocupar un modesto puesto de médico rural hasta su muerte.
Sin embargo, y aunque sus restos pasaron 18 años en el destierro, la obra de Carrillo no pudo ser ocultada. Su revolución perduró y perdura más allá de su muerte. Con simpleza Carrillo dio vida a sus ideales de justicia social y trabajó para que la salud sea un puntal de la construcción de un paÃs más sano y más desarrollado, pero sobre todo, más justo para todos los argentinos.




